Una crónica diferente
Hace unos días mi pequeña de ocho años me interrumpió mientras escribía un trabajo periodístico sobre el cierre del 2020. Traía los ojos muy abiertos y el asombro fijado en el rostro como una máscara. Dejé por un momento el escrito para interrogarle sobre lo que sucedía y me dijo. Por la calle pasó un hombre sin nasobuco.