El Abra, sitio de purificación martiana

El “destierro” de José Martí en la otrora Isla de Pinos fue un período de especial trascendencia en la vida del Apóstol. Dos meses y cinco días permaneció en el museo finca El Abra, donde fue recibido por el descendiente de catalanes José María Sardá, y por la esposa de este, Doña Trinidad Valdés. Ambos descubrieron a un joven que mostraba a flor de piel el dolor y los horrores del presidio departamental de La Habana.

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Campesina cafetalera sin miedo frente al marabú