Mujeres de bata blanca y alma de seda
Hay una luz que no se enciende con un interruptor, sino con la quieta decisión de una mujer que, al filo del alba, besa la frente de un hijo dormido y emprende un camino de incertidumbres.
Hay una luz que no se enciende con un interruptor, sino con la quieta decisión de una mujer que, al filo del alba, besa la frente de un hijo dormido y emprende un camino de incertidumbres.